“¿Cómo están ustedes?” Recordemos la respuesta…

NARIZ PAYASO

Hace algún tiempo,  nos dejaba un hombre querido: Emilio Aragón, nuestro Miliki…y nos dejaba con buenos recuerdos,  como quizás todos/as quisiéramos irnos. A lo largo de esta semana,  hemos visto numerosas muestras de cariño en redes sociales y medios de comunicación.  Quizás al saber que formaba ya parte del recuerdo, me haya llevado a traer de nuevo a la memoria una infancia lejana y, sobre todo,  a preguntarme en qué momento de nuestras biografías empezamos a contestar de puntillas a la pregunta social de cualquier encuentro “¿Cómo estás?”…en qué momento nos olvidamos de esa respuesta que salía de mucho más allá de nuestra garganta y cuando aún no teníamos ni idea de los beneficios de la respiración abdominal o de técnicas de oratoria, nos llevaba a llenar los pulmones con todo el aire que nos rodeaba al empezar a escuchar la sintonía de ese Circo (¡sin animales!)…sabíamos que llegaría aquel “¿Cómo están ustedes?” y ya nos preparábamos a dar salida a nuestro grito  que no era un grito de guerra, sino que se trataba de un grito tribal porque todos nos uníamos para que ese “¡BIEEEEN!” recorriese los kilómetros necesarios que separaban nuestro televisor en blanco y negro de los estudios de la única cadena televisiva. Y al recordar esa energía, esas ganas,  esa bocanada de aire que salía con fuerza,  algo cambia y vuelve una huella que está ahí en algún lugar escondida.  Muchos y muchas pensarán cómo decir ahora que se está bien cuando apremian los problemas.  Sin embargo, poco conseguimos contándonos una y otra vez lo mal que van las cosas y toca dar nuevos enfoques,  para lo que se hace imprescindible que nuestro estado anímico esté equilibrado y nos sintamos fuertes para abrir nuevos caminos y explorar otras posibilidades de bienestar. Por ello,  por qué no hacer un pequeño –homenaje- ejercicio en imaginación (a los/as niños/as de cuarenti-¡cuántos!-tantos nos resulta fácil porque sólo se trata de recordar lo aprendido hace unos años):  visualizarnos diciendo bien fuerte “voy a estar bien”, sacando toda la tensión y potenciando una visión positiva de lo que podemos hacer…

In memoriam de quien regaló generosamente risas a lo largo de su vida y devolvemos sonrisas al recordarle.

A todas esas Cenicientas que no quisieron seguir comiendo perdices.

Esta preciosa joya llegó a mí hace algunos años…Para todas esas Cenicientas que no querían comer perdices ,y también para muchos Cenicientos, nuestro más profundo respeto y apoyo…a las que están inventando una nueva vida y a las que se les negó esa oportunidad…

Tiempos modernos sigue siendo moderno

Siempre es un lujo rencontrarse con  Chaplin y si,  además, podemos tener la ocasión de hacerlo en pantalla grande, cuánto mejor. Hace unos días pude volver a ver la cinta de Tiempos modernos,  tras algunos años. Quizás sea que mis ojos ya no son tan inocentes como las primeras veces en que vi el filme, quedándome en la risa siempre garantizada y siempre entrañable que despierta Charlot, o quizás fuera que encontré unos paralelos sociales, económicos y humanos con nuestra época que en otros momentos pasé por alto al considerar que formaban parte de esa historia que parece (o parecía) tan lejana,  a pesar de ser tan cercana. Las innumerables peripecias del vagabundo Chaplin, en esta ocasión como en tantas otras reflejadas por el cineasta, por salir de una situación social que se impone, impregnan en el protagonista y,  posteriormente, en su acompañante (Paulette Goddard) un fuerte espíritu de superación ante las adversidades.  A pesar de la dureza de fondo (pues sobrevuela a lo largo de toda la película el desgarro del desempleo, del hambre, de la alienación del trabajador y un largo etcétera de problemas socioeconómicos propios de ¿aquella época?), Charles Chaplin descartó un final desesperanzador para ese eterno luchador, tal y como se puede recuperar en algunos DVDs, y optó una vez más por el empuje personal con su “saldremos adelante” y ese eterno “vamos, sonríe”.  Hay tanto por valorar en esta película,  pero,  desde aquí, quisiera destacar la visión constructiva frente a los problemas,  la capacidad de aprender de las situaciones difíciles y, sobre todo, me quedo con su Smile!

¿Crisis de esperanza?

Hoy, las calles de todo el país se han llenado de personas que se movilizaban frente a una situación provocadora de malestar en buena parte de la población. Poco importa desde aquí cuáles sean las cifras que se manejan, si han secundado la huelga un 70 o un 85% de trabajadores o las pérdidas económicas generadas que muchos apuntan. Entre los que han salido a protestar y los que han permanecido en casa o en sus trabajos, existe un elemento que empieza a ser peligrosamente común y es la desesperanza, la pérdida de confianza en que las cosas puedan mejorar con el esfuerzo individual. Ya no es sólo una cuestión de un gobierno, sea del color que sea, sino que se empieza a escapar el control de la situación porque éste queda en manos de algo tan intangible (al menos para la gran mayoría y muy tangible para unos pocos) como es el poder financiero. Frente a esta situación (casi de boicot a cualquier psicólogo/a que intentamos inyectar confianza en la posibilidad de intervención en la propia vida para obtener equilibrio y bienestar), es importante poner objetivos a corto y medio plazo que nos ayuden a poner en marcha líneas de acción claras para mejorar, focalizar nuestra atención en los aspectos positivos que nos conviene reforzar para lograr nuestras metas(tanto de nuestra personalidad, nuestra actividad, como físicos…se trata de alimentar la seguridad en uno/a mismo/a), atender a los obstáculos pensando lo que podemos hacer para superarlos y actuar dejando a un lado los miedos que nos paralizan. Recuerda: Tanto si piensas que puedes, como que no puedes, estás en lo cierto… ¡Tú eliges!

Colaboración vs competición.

El Bosque Habitado. El Bosque, biogenerador de ideas.

Un domingo más, cumpliendo una rutina que adoro, El bosque habitado de R3 me ha acompañado en mi paseo matinal. Como siempre, con propuestas de respeto y cuidado del entorno que nos rodea y,  por tanto, de nosotros mismos como partes integrantes de ese todo. En esta ocasión, me ha alegrado escuchar, entre tanto y tanto panorama desesperanzador, propuestas de reinterpretación de la crisis para pensar en posibles modos de llegar a tener una mayor calidad de vida. Y una de las ideas que ha sobrevolado a lo largo del programa ha sido la de la colaboración, como generadora de avance, frente al individualismo exacerbado que se promueve bajo el concepto de competición. Aquel dicho, tantas veces escuchado, de “la unión hace la fuerza” cobra en estos momentos todo su significado. Para cambiar el curso de la realidad en la que nos movemos, se hace necesario compartir potencial, aportar, aprender de los otros, intercambiar experiencia y experiencias…esa actitud será la puerta hacia otra etapa.

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