Nuevo año, nuevas oportunidades

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Casi sin darnos demasiada cuenta, en estos días nuestros pensamientos andan ajetreados mirando atrás y adelante…lo que conseguimos en los últimos trescientos sesenta y cinco días,  lo que quedó por hacer, imágenes,  vivencias, personas,…todo se acumula y se procesa de un modo especial antes de iniciar el nuevo año…y casi sin darnos demasiada cuenta también, nos encontramos haciendo la lista de buenos propósitos para el ciclo anual que se inaugura en unos minutos…Sea como sea, cada final de diciembre me encuentro durante horas tarareando las notas de la vieja canción de Mecano y como decía alguna de sus estrofas: “A los que ya no están echaremos de menos y a ver si espabilamos los que estamos vivos y en el año que viene nos reímos!”…¡Un nuevo año para recorrer nuevos caminos y explorar posibilidades…te deseo que disfrutes el recorrido!

¿Podemos hacer que nuestras Navidades sean felices?

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Quizás sean estas fechas, uno de esos momentos en los que nos vemos casi obligados a elegir entre los extremos: o te gustan las Navidades, o las detestas…o sientes alegría al ver el ambiente navideño, o te genera una tristeza abrumadora…o quisieras alargar en el tiempo los encuentros con familiares y amigos, o cuentas los días que quedan hasta que acaben las celebraciones…Curiosamente, casi siempre nos posicionamos dejando de lado la visión más o menos neutra que podemos tener el resto del año…Tal vez en primavera podemos encontrar una tímida similitud con esa “toma de partido” y, año tras año, ya sabemos de antemano que el cambio de estación nos provocará astenia o alergias…Sin embargo, la Navidad sigue llevando ventaja y es frecuente que, antes de que llegue, ya tengamos una idea preconcebida de lo que vamos a vivir…Ese planteamiento anticipatorio (pensamiento que suele venir cargado de justificaciones basadas en el pasado) hará que nuestra forma de comportarnos, de responder frente a los estímulos, de sentirnos  esté marcada desde el principio y dejemos poca cabida a la sorpresa de lo que ocurre en el aquí y ahora…limitándonos, por tanto, en nuestra posibilidad de intervenir sobre nuestra vida…Y es que, al margen de las fiestas que nos quieran proponer o no, lo importante es dejarnos la posibilidad de estar bien y construirnos circunstancias y modos de afrontamiento que nos hagan avanzar…Siendo así, te deseo días creativos y llenos de bienestar.

Casi podríamos….

CASI PODRÍAMOS COMER FUERA

La exquisitez de Philippe Delerm en El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida,  invita a mirar y observar, a sentir y a vivir el presente…Y, a partir de la frase “casi podríamos comer fuera”, cuenta así:  Casi podríamos…Qué grata es la vida en condicional,  como en los juegos infantiles de antaño: “Diríamos que tú estarías…”. Una vida inventada, que funciona a la inversa de la realidad.  Una vida casi,  con esa frescura al alcance de la mano.  Una fantasía modesta, consagrada a la degustación contrapuesta de los ritos domésticos.  Un vientecillo de ponderada locura que lo cambia todo sin cambiar nada…

En ocasiones decimos: “Casi hubiéramos podido…”. Es la frase triste de los adultos que lo único que han mantenido en equilibrio sobre la caja de Pandora es la nostalgia. Pero hay días en que se apresa el día en el flotante momento de los posibles,  en el momento frágil de una honesta vacilación,  sin orientar de antemano el astil de la balanza. Hay días en que uno casi podría.
 

¿Por qué no volver a abrir la puerta a ese condicional y, a continuación,  pensar en las herramientas que nos pueden llevar a lograrlo? Puedes…puedo…

Inventando una nueva vida.

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Apenas sobrepasando cinco minutos y a ritmo de tango,  En tus brazos nos conduce a un universo interior marcado por el amor y la confianza como leit motiv de la vida.  Imágenes llenas de belleza para reflexionar sobre lo que realmente persiste cuando aquello que es fugaz desaparece. Pero, además, nos encontramos con la fuerza de la imaginación para superar los momentos difíciles anclados en la desesperación. Un discreto regalo para los sentidos y un alegato de superación frente al dolor de lo perdido. Y, desde el presente, todo está por hacer…inventando otros modos. ¡Disfrútalo!

Creer para crear y crear para crecer.

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“Soy lo suficientemente realista para saber que llevará mucho tiempo y que habrá que superar muchos obstáculos, tendrá que hacerse paso a paso. Pero éste es el momento de hacerlo, estoy cien por cien confiado”. Con estas palabras, el periodista y exciclista holandés Thijs Zonneveld concluía una de las numerosas entrevistas de las que ha sido objeto desde que, hace algo más de un año, soñara despierto en una columna informativa holandesa con la posibilidad de hacer una montaña en las llanas tierras neerlandesas.  A partir de ese mes de agosto de 2011,  la respuesta fue mucho más allá de lo que él esperaba y, un año después, ese sueño se ha convertido en una enseña común de ingenieros, empresas y universidades holandesas. Por supuesto, es evidente que la repercusión de esta idea peculiar está marcada por la (pre-)visión de cuantiosos ingresos, sin embargo, quisiera destacar la importancia de desentaponar nuestra creatividad dejando a un lado, de entrada, cualquier juicio crítico que pudiera bloquear nuevas vías de exploración  (esa visión crítica tendrá su momento en su correspondiente etapa de estudio de viabilidad,  pero si dejamos que tome la palabra al inicio del proceso creativo,  sólo conseguiremos boicotear cualquier alternativa que se nos ocurra) y darnos la posibilidad de creer en nuestros proyectos. Volviendo a ese primer nivel de la generación de ideas,  hagamos uso de aquella vieja técnica del brainstorming o lluvia de ideas,  donde todo vale,  aunque algunas ocurrencias nos puedan parecer descabelladas.  A partir de ahí, sigamos paso a paso, como plantea Zonneveld, y empecemos a seleccionar aquellas opciones que se puedan desarrollar, analizando de dónde partimos y cuáles son los recursos que conviene activar para lograr el objetivo final. Si nos detenemos ante los impedimentos, la percepción de incapacidad dará al traste con cualquier avance,  por tanto, pensemos siempre cómo solucionar los inconvenientes para hacer más sólida nuestra propuesta. Se hace fundamental una planificación ajustada para dirigir y ordenar nuestros esfuerzos,  además de ser importante valorar lo que vamos consiguiendo para animarnos en el camino. De este modo,  haremos realidad nuestros proyectos,  optimizando nuestro potencial y ganando confianza en nuestras capacidades.  Y es que podemos hacer lo imposible,  posible…

Dormir bien para ser capaces de soñar.

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Después de una mala noche ,  la gente no suele soportarnos.  El sueño huido se llevó consigo alguna cosa que nos hacía humanos.  Hay en nosotros como una latente irritación,  en el mismo aire inorgánico que nos envuelve.  Somos nosotros,  al final,  quienes nos abandonamos,  y es entre nosotros y nosotros entre quienes se traba la diplomacia de la batalla sorda.

He arrastrado hoy por las calles mis pies y un gran cansancio.  Tengo el alma reducida a una madeja enrollada,  y lo que soy y fui,  que soy yo, se olvidó de su nombre. Si tengo un mañana,  sólo sé que no dormí, y la confusión de varias pausas introduce grandes silencios en mi conversación íntima”.  Con estas palabras,  dibuja Pessoa la experiencia del insomnio en su heterónimo Bernardo Soares (Libro del desasosiego, El Acantilado, 2002). Y es que la falta de descanso lleva,  en muchas ocasiones, a abrir una pequeña caja de Pandora en la que se unen los pensamientos desordenados por no haber dormido bien, la fatiga física, pero también temores a que esa noche en blanco tenga otras consecuencias negativas que puedan afectar a nuestro rendimiento o que se siga repitiendo en el tiempo y se instaure como rutina. De este modo, es frecuente que las anticipaciones sobre la imposibilidad de tener un sueño reparador o el temor a despertarnos por la noche y no conciliar el sueño nuevamente,  se cumplan como presagios inherentes a nuestras jornadas nocturnas, una vez que la incapacidad para dormir bien ha hecho su aparición. Son numerosas las causas que pueden llevar a esa dificultad inicial para conciliar el sueño o mantenerlo,  causas que discurren entre el estrés, la ansiedad, problemas anímicos, pensamientos obsesivos, consumo de excitantes y alcohol, cenas copiosas y ricas en alimentos grasos,  exceso de líquidos antes de ir a dormir, tabaco ,…pero centraremos nuestra atención en las posibles soluciones,  ya que,  a veces,  el cambio de simples hábitos puede beneficiar sustancialmente el descanso. Entre estas soluciones destacamos:

–          Mantener una hora para levantarte (siempre que la actividad laboral lo permita) e ir a dormir cuando te encuentres cansado/a. En ocasiones, se puede cometer el error de pensar que si nos acostamos antes para dormir más horas, descansaremos más.  Sin embargo,  si hay una cierta dificultad para conciliar el sueño o hemos tenido episodios de insomnio,  acostarnos más temprano sólo nos llevará a ponernos más nerviosos si no conseguimos dormir y ese efecto paradójico de querer forzar el sueño, nos activará más;

–           Evitar tomar sustancias excitantes (café,  té,  chocolate,  refrescos de colas, así como drogas), especialmente, a partir de las 16 h. Existe la creencia de que el alcohol nos ayuda a relajarnos para descansar mejor,  pero es una idea errónea,  ya que,  a  pesar de ser depresor y,  por tanto, inductor del sueño,  hace que éste sea superficial y que se altere la fase de sueño REM,  con la consecuente sensación de agotamiento al despertar;

–           Tomar un vaso de leche caliente con miel o azúcar antes de ir a dormir acompañado por unas galletas.  Esta fórmula tan simple es una perfecta combinación,  al tratarse de alimentos ricos en triptófano,  sustancia precursora de la melatonina que es la hormona responsable de la inducción del sueño. Además,  la miel o el azúcar ayudan a su mejor asimilación en nuestro sistema nervioso;

–          Incluir en la cena alimentos como plátanos, cerezas, tomate, lechuga, frutos secos, derivados lácteos (yogurt,  queso fresco,…), pan integral y evitar frutas ricas en vitamina C,  como la naranja o el kiwi;

–          Tener fuera de la habitación móviles, tabletas, ordenadores,  etc.,  ya que las ondas que transmiten favorecen la dificultad para dormir;

–          Evitar mirar el reloj cada vez que nos despertamos: estar pendiente del tiempo que llevas despierto/a, te lleva a incrementar la vigilia durante la noche;

–          Pensar y visualizar situaciones relajantes y agradables, dejando de lado cualquier pensamiento de revisión de lo que se ha hecho durante el día o las tareas a realizar para el día siguiente,  pues esos pensamientos son activadores e incrementarían la ansiedad;

–          Hacer relajación antes de dormir;

–          Evitar hacer deporte a partir de las últimas horas de la tarde,  ya que el ejercicio físico es un gran aliado para eliminar el estrés y la ansiedad,  pero también nos hace que nos encontremos más activos;

–          Si no puedes dormir,  antes de que te encuentres con nerviosismo,  levántate y haz alguna actividad monótona y aburrida (leer un libro que no te guste o la sección del periódico que menos te llame la atención).  Cuando sientas cansancio,  vuelve a la cama;

–          Frena anticipaciones sobre el cansancio que sentirás al día siguiente: ten en cuenta que lo que más te va a agotar es la ansiedad por no poder dormir,  ya que tu cuerpo al estar tumbado,  si estás relajado/a,  está recuperándose de la actividad diaria.

Porque no estaban en absoluto desencaminadas aquellas recomendaciones en la que los mayores nos enseñaban a contar ovejas para caer en los brazos de Morfeo…con ese método tan simple,  nuestra mente se focalizaba en una actividad monótona. Entonces, sólo podemos rendirnos, dormir y,  a partir de ahí,  soñar más y mejor.