¿Y si criticamos constructivamente?

ImagenEn estos días,  el azar o el destino o la casualidad hicieron que me convirtiera en testigo tardío de una escena de violencia…Mi llegada a los cinco minutos de haberse producido los hechos me llevo a ser  una mirada curiosa con un cierto retraso para ser considerada testigo directo,  como si por un momento me convirtiera en los ojos de Goya que recogían la instantánea de la desesperación del momento después…Por “suerte”, sólo hubo daños materiales y los comentarios propios de estas situaciones en los que cualquiera opinaba sobre los motivos que pudieron haber desatado esa respuesta de rabia e impotencia o de impotencia y rabia. Mientras escuchaba esas idas y venidas de frases entrecortadas,  la imagen del “presunto” agresor (siempre me resultaron curiosas algunas paradojas del lenguaje) seguía latente en mi cabeza y, al margen de las razones que pudiera tener, me asaltaba la cuestión sobre qué estamos haciendo para generar cada vez más violencia…porque el atropello llega,  a veces,  como último eslabón de toda una cadena “permitida” de agresiones verbales…Y nos alarmamos cuando éstas toman la forma de gritos frente a nosotros, pero las toleramos (o se toleran, ya que me niego a incluirme) cuando encendemos el televisor y hay quien se permite juzgar las vidas de otras personas, insultar o imponerse boicoteando cualquier posibilidad de diálogo…o cuando alguien aborta con un comentario devastador todo el trabajo realizado…o cuando se destaca únicamente el punto débil de una persona para anularla…o cuando…Podría seguir enumerando situaciones en las que la violencia se perpetúa y se acepta socialmente…Sin embargo,  podemos cambiar ese orden de cosas introduciendo en nuestro discurso la posibilidad de criticar constructivamente, de plantear cuál es nuestro punto de vista y cómo podría enriquecer la idea propuesta, de respetar la posición del otro dándole,  igualmente, nuestra opinión sobre cómo se podría mejorar una acción…Y es que integrando, respetando, reciclando aquello que se puede cambiar podemos hacer que las iniciativas se conviertan en realidades, que los potenciales de las personas se multipliquen y que dejemos lugar al talento para enriquecer y regenerar las cosas. Nuestra propuesta una vez más: ¡Vamos a construir!

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Sigo coleccionando superhéroes…

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La primera semana del año llegó con una noticia esperanzadora: Malala Yousafzai dejaba el hospital en el que había pasado los últimos meses desde ese atentado atroz al derecho básico de una persona a la educación…Y esa joven de 15 años forma parte ya desde hace algún tiempo de mi imaginario de superhéroes y superheroínas por su valentía ante las amenazas para seguir contando al mundo lo que ocurría en su mundo…Pero mi lista de superhéroes y superheroínas sigue creciendo cada día y está formada por personas que nunca llegarán a ser noticia en ninguna portada nacional, ni siquiera local…mi lista de superhéroes y superheroínas la pueblan gente anónima para casi cualquiera,  que nunca llegarán a saber siquiera que alguien les está dedicando unas líneas en un blog con admiración…mi lista la conforman personas a las que,  a veces,  ni he llegado a conocer,  pero, sin embargo, tuve la suerte de presenciar un gesto, una acción, un comentario que me llevó a aprender…Mi lista está llena de nombres comunes y excepcionales que hablan de historias capaces de hacer frente a la vida,  a pesar de la vida…Mi lista está habitada y superpoblada y quiero seguir habitándola y superpoblándola porque, por suerte, sigue habiendo ejemplos en los que deleitarse con gratitud por lo que regalan con sólo ser…

Dedicado a Samuel, un joven que enseñó a vivir a los que estaban a su alrededor…Quizás escribo estas palabras  porque alguien dijo que nada que esté vivo en el recuerdo,  puede morir. Gracias.

Lista de “buenas intenciones” para el nuevo año.

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De nuevo, el inicio del nuevo año nos sorprende haciendo listas interminables de “buenos propósitos” para los próximos doce meses. Pero ¿cómo podemos conseguir que esas “intenciones” pasen del papel a nuestra realidad? Lo primero de todo, es importante establecer niveles y prioridades en nuestros objetivos,  de modo que vayamos consiguiendo escalonadamente aquello que nos estamos proponiendo. Si la meta es demasiado inasequible sólo nos llevará a abandonar pasados unos intentos.  Por tanto, establece prioridades en aquello que quieras lograr y gradúa los pasos que te van a llevar a conseguirlo. Una vez que vamos alcanzando nuestros destinos, la clave va a estar en mantener los resultados para así continuar avanzando. Para ello,  refuerza y reconócete siempre los nuevos hábitos o propósitos que vayas logrando y plantéate las siguientes etapas a seguir. Si estamos pendientes de lo que nos queda por lograr, nos encontraremos cada vez con mayor ansiedad y sensación de incapacidad para conseguir nuestras metas,  ya que,  con esa visión, parece que nunca es suficiente. Valórate los pequeños logros porque su suma te llevará a conseguir cambiar aquello que quieras modificar en tu vida. Y recuerda incluir en tu lista momentos para relajarte y hacer actividades que te gusten: de ese modo,  harás el camino más agradable y te resultará más fácil seguir adelante. ¡A por el propósito para hoy!