Aniversarios a celebrar vs aniversarios a descartar

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Desde que empezamos a tener, eso que llaman, uso de conciencia, acumulamos a lo largo de nuestras vidas fechas y fechas que se amontonan en nuestros calendarios. Cumpleaños, aniversarios, rupturas, pérdidas de seres queridos y, como no, el eterno propósito de hace 1 mes, dos semanas y tres días que dejé de fumar. Hace unos años, en la pequeña isla de Samoa se saltaban todos estos rituales personales para un día concreto y, sin más complicaciones, se saltaban el 30 de diciembre…quizás algo impensable en nuestra mentalidad occidental que todo lo mide y lo computa como si realmente ocurriera algo por nombrar de otro modo el día corriente o como si para tod@s pasara el tiempo por igual.

Sin embargo, lejos de la anécdota, resulta interesante destacar como cada una de esas fechas a las que se asocia una carga emocional, graban una huella en nuestro cerebro que nos hace despertar los mismos estados anímicos que cuando los acontecimientos que rodeaban a ese día formaban parte del presente. En el caso de tratarse de emociones positivas, evidentemente, revivenciarlas a través de la celebración de un aniversario conduce a reforzar ese estado de bienestar que entonces se producía (quizás sea el secreto de las parejas que fielmente rememoran cada fecha especial). Ahora bien, cuando el hecho asociado es doloroso, la atención concedida al día concreto sirve como detonante de un malestar que, a veces, se consideraba superado. Tal vez, si moviéramos las fechas, romperíamos con esa asociación y nos llevaría a vivir con más plenitud el presente: porque nuestra memoria conforma lo que somos, pero estancarnos en el dolor, sólo impide avanzar. Quizás, por tanto, convenga revisar nuestros recuerdos ligados al anuario y, como en Samoa, recortar o cambiar algunos días…porque pasar, no pasa nada…

El vuelo V de Otar…aún no es el fin

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Tras la enésima mañana gris, Otar se levantó y miró por la ventana:  la vista que, aún desde las alturas era limitada, había desaparecido. Entonces, este ganso herido tomó la decisión de saltar al vacío…y de pronto aterrizó en algo muy suave y grato. Miro a su alrededor, se alisó las plumas con satisfacción y pensó: ”Aquí me quedaré un rato…”

Precioso relato de Kaatje Vermeire, publicado con exquisitez por Barbara Fiora, que nos habla de los cambios inesperados, la caída, la reinvención, la desesperación  y la confianza al encontrar/apreciar un lugar en el que permanecer…aunque sea un rato…  

¿Te seduce seducir?

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Las horas preparando el Taller Seduciendo eN+POSITIVO, trajeron consigo algunas reflexiones sobre por qué se presentan este tipo de talleres como una alternativa a “aprender” a relacionarnos con el otro, pero, sobre todo, con nosotros mismos y con el lenguaje de nuestro cuerpo. Una primera “parada” en el camino fue tomar conciencia de que los tiempos de seducción son otros a los tiempos rápidos en los que nos movemos: la seducción requiere el sosiego del vivir el momento plenamente, con el cuerpo y la voz. La velocidad a la que nos estamos acostumbrando cada vez más, el ruido, la necesidad de inmediatez en la “comunicación”,…se oponen a ese otro espacio temporal donde, como si estuviéramos inmersos en una burbuja, sólo importa el aquí y el ahora. Quizás por ese motivo, en cualquier manual de seducción encontremos todo ese lenguaje gestual que, sin darnos demasiada cuenta, vamos dejando de atender, pero que instintivamente seguimos sabiendo leer.

Y, como no, la base de cualquier acercamiento al otro está en potenciar lo mejor de un@ mism@ teniendo en cuenta algunas cuestiones:

–          Recuerda que lo más importante es que te acerques a cualquier interacción para pasar un buen rato, conocer e intercambiar mundos propios y ajenos: pensar “tengo que ligar” o “tengo que gustar” nos va a generar una tensión que boicoteará cualquier relación;

–          Sé tú mism@, aunque, eso sí, potenciando lo positivo que hay en ti: revisa cuáles son los aspectos fuertes en tu personalidad y físico y refuérzate en ellos, de este modo, obtendrás más seguridad en ti mism@ y también los demás valorarán eso de ti…pero, sobre todo, busca sentirte bien contigo;

–          No se trata de ponerte entre algodones o ir de perfect@: habrá veces en que te equivoques o haya aspectos que no te agraden de tu forma de ser o de tu físico. Frente a esto, recuerda SIEMPRE utilizar crítica constructiva en la que te plantees cómo puedes cambiar aquello que no ha ido bien, dándote los pasos a seguir para modificarlo y una vez iniciado el camino, refuérzate cualquier mínimo objetivo logrado;

–          Evita la información negativa…lo cual no significa que no te puedas mostrar crític@ frente a algo en lo que no estés de acuerdo;

–          Utiliza tu cuerpo y su lenguaje como aliado…¡diviértete comunicando! Acuérdate de que los tiempos de seducción son lentos, por tanto, recréate (sin aburrirte) y concentra tu atención en lo que quieres transmitir sin prisas;

–          Habla pausadamente y muestra interés en el otro (si realmente te interesa lo que te cuenta, si no, cambia a un tema que pueda resultar más atractivo para ambos);

–          Haz uso de la postura en espejo para crear mayor comodidad en la relación;

–          Evita cruzar brazos;

–          La mirada va a ser canal clave de comunicación: antes de una interacción, mira a la persona (que tus ojos también sonrían…¡no se trata de una foto para la policía!), retira mirada y vuelve…Una vez que ya estéis hablando el recorrido de mirada en triángulo (ojos-boca) lentamente es muy seductor;

–          Para chicas: las caricias del pelo, jugar con un mechón, mostrar el cuello, las caricias suaves de alguna zona del cuerpo o de la copa, el acercamiento al espacio del otro llamándole la atención sobre algo son armas de seducción;

–          Para chicos: también la mirada, cómo no, sonrisa amable acorde con los temas que se estén planteando,  bajar un poco los párpados para mostrar interés frente a la información que te estén dando, caminar erguido y con los hombros relajados, interactuar con otras personas, inclinarte hacia delante para mostrar interés en el tema o retirar un mechón de pelo que pueda molestar en la cara de la chica (entrando en su espacio personal con gesto sereno, sin invadir);

–          Utiliza el sentido del humor a tu favor;

–          Haz uso de la creatividad y déjate seducir por el juego de la seducción en el que no se gana ni se pierde

y, especialmente, pásalo bien.