Pasión por emprender, sí…pero……

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A la hora de iniciar un proyecto empresarial, una de las claves va a estar en la pasión que pongas en lo que haces…pero ¡cuidado!: evita enamorarte demasiado porque es importante que tus enfoques y puesta en marcha de los mismos puedan ser adaptados, modificados, mejorados y, a veces, reciclados completamente…Por tanto, casi mejor, pensar ese proceso como una cadena de amantes que te van a aportar (y a los que vas a aportar) lo mejor en cada etapa de tu vida profesional, pero sin apegarte demasiado a ninguno de ellos, de modo que te impida el cambio. Pasión, sí…pero ¡sin enamorarte ciegamente de tus ideas!

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Relevo vs movimiento generacional

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Superar los 50 años se ha convertido en un campo de minas para muchas personas que tratan de iniciar una nueva etapa profesional. Frente a la lógica basada en las ventajas de la integración de la experiencia/conocimientos  con la aportación de las nuevas generaciones, nos encontramos con una realidad, que tantas veces se nos impone,  en la que uno y otro polo se pierden en la posibilidad de tener una oportunidad. En este bloqueo fáctico, nos estamos perdiendo aportaciones, ideas, nuevos modos de hacer en los que convivan y se re-generen enfoques y acciones…El aprendizaje no se produce desde la tabula rasa, aunque, evidentemente,  tampoco podemos seguir haciendo lo mismo eternamente…Por tanto, ¿por qué no apostar por equipos de trabajo en los que se lleve a cabo un relevo bi-direccional donde se filtren, en ambos sentidos, conocimientos, capacidad de análisis, nuevas tecnologías, innovación,…? Desde ese enfoque de colaboración, si tú ganas, gano yo …lejos de suponer, entonces, un re-levar, estaríamos ante un re-mover y generar cambios enriquecedores para todos, desde la valoración de lo que cada uno puede aportar. Podríamos hablar de un movimiento generacional que beneficiaría, sin duda, a todas las partes.

Emprendimiento…primero contigo mism@

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Cuando nos acercamos a cualquier texto que nos hable sobre el emprendimiento o preguntamos a cualquier persona que haya emprendido una empresa con éxito, nos encontramos con elementos comunes: nos hablan de la convicción sobre lo que queremos hacer (también de la visualización en presente para que nuestro cerebro se ponga en marcha para conseguir ese mensaje que le estamos dando), la pasión en las propuestas que se están iniciando (o re-construyendo…no olvidemos que cualquier acción de emprendimiento supone un proceso de continua re-visión) y la determinación para llevarlo a cabo, de modo que se puedan superar los obstáculos que se puedan presentar. Sin embargo, antes de empezar a centrarnos en estos elementos que son claves, es necesario sentirse bien, ya que el proceso de emprendimiento (y mantenimiento en avance) de una empresa supone enfrentarse a numerosas incertidumbres y momentos en los que se han de remodelar los planteamientos iniciales para adaptarlos a las necesidades reales (por supuesto, sin dejar de lado la apuesta innovadora detectando matices nuevos de posibilidades de mercado que va a ser el factor diferencial). Un sentirse bien que ha de estar apoyado en la confianza en uno mismo, siendo capaz de atender los puntos más débiles para potenciarlos a lo largo de ese camino que se inicia.  Reforzar, reforzar, reforzar los aspectos más positivos que nos pueden llevar a destacar en aquello que queremos iniciar, sin olvidarnos de aprender a re-enfocar aquellos otros rasgos de nosotros mismos que nos pueden boicotear cualquier acción. Porque podemos echar balones fuera y pensar que nuestra empresa no funciona por factores externos, pero, si te fijas, nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos…¿Te apuntas a reconciliarte con lo mejor de ti, a recolocar lo negativo y a construir tu proyecto?…¡Puedes!