Cuando el maltrato se escribe en minúsculas…

ROSTRO MUJER ROTOLa concienciación en torno al maltrato, sea físico o psicológico, es un pilar básico para evitar que sigan sumándose casos con nombres, apellidos y vidas (a veces –tantas veces-, tristemente perdidas, a pesar de seguir respirando). Sin embargo, nos encontramos con que podría convertirse en una delicada arma de doble filo al pensarse en la imagen de una persona maltratadora como alguien completamente maléfico, como alguien que en todo momento transmitiese agresividad, como alguien que casi pudiéramos encontrar con los ojos cargados de ira a todas horas y, evidentemente, no es así. Esta concepción puede llevar a que, en muchos casos, conductas que agreden nuestra autoestima, nuestra libertad de expresión o nuestro día a día sean asumidas porque “total, aunque actúe de este modo, tiene muchas cosas buenas”, a pesar –muy a pesar- de doler lo que nos está haciendo, “total…” En la base de esa tolerancia mal entendida, nos encontramos con una falta de respeto hacia un@ mism@ que conduce a justificar/aceptar ese tipo de actitudes que llevan a minar la valoración personal casi de puntillas y sutilmente, llegando a interiorizar en etapas de más o menos largo recorrido que “me trata así porque me lo merezco” o “quién me va a querer más que él/ella”…

No siempre nos encontramos con casos que vayan a ser denunciados en juzgados, pero sí que convendría empezar a denunciar frente a un@ mism@: ¿es realmente lo que quiero tener en mi vida? ¿me estoy respetando? ¿qué puedo cambiar para que mi realidad sea diferente y me sienta bien en ella?

A partir de ahí, son múltiples los caminos que se pueden abrir y no necesariamente nos han de llevar a terminar relaciones, pero sí nos van a conducir a que éstas sean constructivas y sanas…¡Atrévete a quererte y a valorarte!

Escuchar para combatir la violencia

PALESTINA ISRAELEn estos días en los que la violencia justifica más y más violencia en el territorio de Gaza (desajustada para según qué lado de la franja se ocupe, si es que se puede hablar de ajuste cuando nos referimos a número de víctimas), cobran mayor sentido proyectos de diálogo y encuentro intercultural como el que hace años decidieron soñar y hacer realidad el músico argentino-israelí Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said: West-Eastern Divan.

No nos engañemos: detrás de la barbarie no hay ideas políticas, ni fundamentos religiosos…tan sólo se ocultan intereses económicos –desde el inicio de los tiempos- combinados con un buen número de psicópatas utilizados como brazos ejecutores…y se sigue repitiendo la misma historia en tantos lugares que parece que estuviéramos inmersos en la ficción.

Frente a esta situación desordenada de dolor extremo cabe continuar en el proceso de caída libre o bien apostar por cambiar posturas y asentar lo que se hace básico en cualquier relación humana: el respeto.

Y es que para llegar a la conciliación es necesario aprender a escuchar.