Elogio del llanto

lagrimasCada vez me inquieta más ver tanta expresión “feliz” de cartón-piedra…me inquietan esas fotos con risas calculadas a las que hemos acordado llamar selfies (no recuerdo dónde leí en una ocasión que la sinceridad de una sonrisa se correspondía con el tiempo que tardaba en cambiar de expresión)…me inquieta que las emociones se confundan con un emoticono porque no, una emoción no es una carita tras un toque en pantalla táctil…Y me inquieta, sobre todo, porque me encuentro siendo testigo de una vuelta de espaldas a quien tiene problemas y sufre, como si expresar lo que se siente -de verdad, sin el refugio fácil de un símbolo carente de significado-  supusiera atraer todo tipo de malas energías que casi se contagian a quien las escucha…Me alarma que estemos dejando de reconocer cómo nos sentimos…con sus matices positivos y negativos porque es también a través del conocimiento del amplio abanico de las emociones como podemos avanzar y aprender…

 ¿Cuántas veces hemos escuchado aquello de “no llores”, “si lloras, vas a parecer una niña pequeña” (y, ojo, que siempre se suele decir una “niñA”), “déjate de tanto lloriquear y quejarte”…? El llanto se extirpa de raíz en nuestras vidas, sin atender los beneficios que conlleva esa expresión física de lo que sentimos. Si bien la risa tiene efectos muy positivos sobre el organismo y sobre el estado de ánimo, nada más contraproducente que forzarla: desde el llanto se puede llegar a una emoción positiva siguiendo una secuencia natural, sin embargo, impedirnos llorar e imponer una expresión alegre va a generar un nivel de malestar y estrés aún mayor, al no darse una identificación con la emoción. El llanto se nos presenta como algo negativo, cuando se trata de un modo natural de ajuste de emociones, un desahogo frente a la ansiedad acumulada y el nerviosismo, una expresión de la tristeza, y, además, a nivel químico con las lágrimas eliminamos parte de esos neurotransmisores que mantienen el estado de tensión y se secretan opiáceos endógenos que van a aliviar la tristeza.

Por tanto, nos sentiremos mejor si evitamos evitar esas emociones consideradas negativas y las colocamos como parte de un continuo donde podemos construir nuestros estados emocionales sin forzarlos…Así que si tienes ganas de reír, ríe y si tienes ganas de llorar, llora…suelta lastres y, a partir de ahí, piensa en lo que te puede hacer que te sientas bien. Mientras te dejo con esta bella Llorona

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