¿Cómo nombras tus miedos?

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Hay miedos pequeños y grandes, aunque todos están escritos con MAYÚSCULA para la persona que los vive…Algunos tienen nombre propio y nos llevan a grabar a fuego su cartel, de modo que podemos tener agorafobia o claustrofobia o aracnofobia:  en la medida en que los definimos, le damos el carácter estático de lo que no puede cambiar porque ¡es una fobia!…También nos encontramos con miedos más o menos compartidos, así podemos, incluso, reconocer frente a los demás que tenemos miedo a hablar en público o a viajar en avión o a los accidentes…Los hay también indefinidos y entonces nos encontramos con el miedo al miedo, a lo desconocido, al futuro…A veces, esos miedos llevan tanto tiempo pegados a nuestra piel que ni siquiera nos planteamos que pudiera ser diferente esto de vivir…Y, aparte de las variadas respuestas de ansiedad, si algo tienen en común todos los miedos es en dejar la sensación de ligereza cuando se van…en recuperar un espacio olvidado –bloqueado- de bienestar que permite afrontar otros retos…Todo ello, simplemente, dando el paso de actuar frente a ellos

¿Cómo afrontas tus cambios?

CAMBIOS

Y seguimos dando empuje a la autoestima reflexionando sobre cómo afrontar procesos de cambio tras una ruptura sentimental, pérdida del trabajo,…porque en función de nuestro discurso interno, nuestra respuesta frente a las nuevas etapas serán de un modo u otro…Te dejamos con la entrevista en Salud a toda costa de 101Tv Málaga…Mientras una pregunta para pensar: ¿qué has aprendido de tu último “fracaso”?

Por l@s súper-vivientes…

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Cuando son noticia hechos que transcienden, no puedo evitar pensar en quienes llegaron demasiado tarde (o demasiado pronto, según se mire) y formaron parte de esa lista del“día antes” de la firma de una tregua, de un decreto-ley que cambia la vida de tant@s, de un convoy de medicamentos o comida, …de aquell@s que dieron lugar a ser parte de la última bomba antes de acordar la paz,  de quienes protagonizaron la última foto de un desahucio, de quienes se despidieron sin poder imaginar siquiera que el desbloqueo estaba cerca…Y, sin duda, l@s supervivientes serán justamente eso: súper-vivientes porque,  tomando el micropoema de Ajo, “quienes sabemos lo que vale un peine, sabemos también lo que vale la pena”…Por ell@s…

¿Y si le pierdes el respeto a la ansiedad?

ANSIEDAD

Para much@s, la ansiedad se convierte en una fiel compañera desde el inicio del día…abrir los ojos y chequear los síntomas de nerviosismo que amanecen cada día se convierte en un ejercicio que, muchas veces, llega a ser tan rutinario que apenas se le presta atención consciente. La ansiedad se pega de ese modo a la piel y a los pensamientos a través de interminables “¿y si…?”, unidos a recurrentes recuerdos de todas esas veces en las que apareció, sin ser llamado, el temido ataque de pánico. Y frente a esa retahíla de tensiones, taquicardias, sudoraciones, temblores, sequedades de boca, sensaciones de mareo, pesadillas,…la persona se va haciendo cada vez más prisionera del miedo, asistiendo a una reducción paulatina o, a veces, drástica, de actividades y momentos de expansión.

Aprender a perder el respeto a esa ansiedad, tan irrespetuosa ella, se convierte en el primer paso necesario para desmontar el fantasma. A partir de ahí, controlar los pensamientos de anticipación, dejar de comprobar los síntomas y tomar conciencia de que se pueden nivelar a partir de la práctica de la relajación, el ejercicio físico y la respiración, centrar la atención en el momento presente, reforzar la valoración personal, cuidar la alimentación, eliminar sustancias excitantes de la dieta, mantener tiempos de descanso,….son algunos de los pasos que nos conducen a desmitificar ese mal de la modernidad…porque, por supuesto, ¡puedes controlar la ansiedad!

Y si, además, te quieres divertir y aprender algo nuevo, te proponemos nuestros talleres PotenciArte para Controlar la Ansiedad a través del Dibujo Urban Sketch, en los que combinaremos pautas psicológicas para que sepas como afrontar las situaciones que te provocan ansiedad y manejes esa tensión interna, junto a un taller de dibujo en exteriores de la mano de Luis Ruíz Padrón, arquitecto y urban sketcher: para entrenarte en la mirada hacia el exterior y no en la revisión de síntomas…¿te apuntas a cambiar ansiedad por creatividad?

A veces la vida se nos cae…

PUZZLE

A veces la vida se nos cae…sin más, se hace añicos… Tratar de recomponer los trozos rotos, sólo nos lleva a anclarnos en ese pasado que, por alguna razón, nos ha traído a la situación actual…Entrar en la eterna espiral de análisis para averiguar en qué momento se produjo la primera fisura, esa a la que no le prestamos atención y que fue el principio del caos, tan sólo a veces puede servir para conocer dónde se dio el primer error  (al que siguieron tantos otros) y tomar otro camino o repetir el mismo…pero, sobre todo, puede convertirse en un arma letal para dejarnos ahí estancad@s… mirando y revisando, revisando y mirando sin salir de ese bucle…

Si la vida se te ha caído,  piensa qué nueva combinación puedes hacer en el presente…cambia las piezas de lugar, juega a mirar desde otra perspectiva, toma distancia y abre un nuevo camino en el que seas protagonista, dándote el valor que mereces…mira atrás únicamente para aprender de aquello que no quieres en tus días… y si la vida se te cae de las manos, piensa que quizás sea mejor y necesario así para empezar a poner nuevos cimientos porque los antiguos ya no valen…

“Por fin puse fin a la situación de mobbing…¡ahora tengo estrés postraumático!”

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Y es que cuando nos adentramos en los tentáculos del acoso laboral, su influencia no acaba al dejar ese trabajo que había pasado a ser generador de fuertes tensiones emocionales…una vez que la situación ha pasado a ser historia, sorprendentemente, sigue creciendo, en muchos casos, en el día a día cotidiano de la persona que ha sufrido este tipo de presión psicológica. La inseguridad, los pensamientos de incapacidad frente a cualquier actividad por simple que sea, la repetición mental de determinadas escenas que provocaron un shock, la ansiedad al pensar en el inicio de un nuevo trabajo, los bloqueos,…todo ello viene a conformar un cuadro frecuente de estrés postraumático, unido a los sentimientos de culpa por no superar una situación que se aleja cada vez más y más en el tiempo, a pesar de ser sentida como si formara parte del presente más inmediato.

Se hace necesario avanzar y dejar lo vivido atrás, evidentemente, pero para ello el primer paso es reconocer todas las consecuencias que se derivan del propio mobbing y recolocar la parte de responsabilidad personal, diferenciando esa responsabilidad de lo que ha sido gratuito para provocar malestar…Reestructurar racionalmente, sí, pero no sólo eso, pues no es suficiente:  son muchos los automatismos emocionales que se han ido tejiendo durante el tiempo de duración del acoso. Por tanto, es fundamental poder expresar esas emociones que suelen ser de lo más variadas, pasando por la tristeza, la frustración, la ira, el dolor, la rabia,…dejar salir esas emociones, sin retroalimentarlas, supone permitirse ir interviniendo, desde el reconocimiento de los propios sentimientos, a una construcción más positiva que conduzca a una reconciliación con un@ mism@ y con la nueva etapa que se inicia. Nueva etapa en la que es importante partir del respeto, desde el inicio, que uno se debe a sí mismo y, por tanto, evitar esos atropellos, sutiles al principio, desde la defensa de los propios derechos personales. Y para ello, es necesario alimentar, alimentar y alimentar esa autoestima que tan flaquita había quedado…y mejor aún, si se cuenta con apoyo de personas queridas y profesionales.