¿Cómo nombras tus miedos?

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Hay miedos pequeños y grandes, aunque todos están escritos con MAYÚSCULA para la persona que los vive…Algunos tienen nombre propio y nos llevan a grabar a fuego su cartel, de modo que podemos tener agorafobia o claustrofobia o aracnofobia:  en la medida en que los definimos, le damos el carácter estático de lo que no puede cambiar porque ¡es una fobia!…También nos encontramos con miedos más o menos compartidos, así podemos, incluso, reconocer frente a los demás que tenemos miedo a hablar en público o a viajar en avión o a los accidentes…Los hay también indefinidos y entonces nos encontramos con el miedo al miedo, a lo desconocido, al futuro…A veces, esos miedos llevan tanto tiempo pegados a nuestra piel que ni siquiera nos planteamos que pudiera ser diferente esto de vivir…Y, aparte de las variadas respuestas de ansiedad, si algo tienen en común todos los miedos es en dejar la sensación de ligereza cuando se van…en recuperar un espacio olvidado –bloqueado- de bienestar que permite afrontar otros retos…Todo ello, simplemente, dando el paso de actuar frente a ellos

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Halago a todas esas personas creídas…

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Nunca antes me había parado a pensar en esa frase tan corriente entre adolescentes (y no tan adolescentes) que contaba: “esa persona es una creída” y, de ese modo, se descalificaba aquello por lo cual ese alguien se sentía a gusto con algún aspecto de su físico o de su forma de ser…Años después de ese mensaje, tan familiar que no llegaba a reflexionar sobre su significado, lo vuelvo a escuchar y, sin embargo, lejos de provocarme ese rechazo de antaño, me veo defendiendo y animando a esa persona creída. Porque ser creíd@ no implica ponerse por encima de los demás, ni sentirse superior, ni rechazar la autocrítica,…ser creíd@ significa creer en uno mismo o, lo que es lo mismo, tener una buena autoestima.

Estamos demasiado acostumbrados a pedir disculpas con un “está mal que yo lo diga” antes de contar a los demás algo positivo de nosotros  y ¿por qué está mal? Lo que está mal es sentirse a disgusto con uno mismo, dejar de valorar todo lo que se puede aportar, sentirse inferior, anularse,…todo eso es lo que está realmente mal y no es habitual que alguien llegue pidiendo disculpas antes de darse todo ese baño de mensajes nocivos…No, no está mal que yo lo diga, está muy bien que sea uno mismo quien lo diga y que, además, lo cuente con convicción, es decir, creyendo en sí mismo…Así que espero que cada día haya más personas creídas de sí mismas y que se lo digan para reforzar todo eso positivo que pueden ofrecer a los demás.

Mientras tanto, vamos poniendo granitos de arena para mejorar la autopercepción con nuestros talleres Dosis de Autoestima donde encontrarás claves para sentirte bien contigo y potenciar lo mejor de ti..¿Te apuntas a ser una estupenda persona creída?

“¿Por qué vuelvo a sentir ansiedad?”

Una de las constantes entre las personas que padecen ansiedad es que se definen a sí mismas como “ansiosas”…ya dan por hecho que ese patrón de afrontamiento desde la perspectiva de la angustia y la tensión se va a repetir…sea cuál sea el motivo que pueda provocar la ansiedad, se anticipa que la respuesta va a ser desde el malestar, el agobio, el disparo incontrolable de síntomas físicos,…uniéndose, además, el recuerdo constante de esas sensaciones “incómodas” (en muchas ocasiones, también su verbalización continua sobre “lo mal que lo ha pasado”, recreando cada síntoma) , de modo que se va grabando esa “huella” en el cerebro que asocia la situación generadora de ansiedad con esa “única” posible forma de respuesta.

Frente a estos esquemas de pensamiento y respuestas consecuentes de ellos, es importante reeducar la forma de interpretar la realidad, poniendo el foco de atención en los logros, en las posibilidades de afrontamiento, en las vías de solución ante aquello que se nos presenta como problema, dejar de estar pendiente al propio cuerpo y a sus respuestas de alarma descontrolada para poner nuestra atención en cuáles son los recursos que podemos utilizar para ganar confianza y aprender, siempre aprender del error para dar un paso más…¿Cuántas veces la ansiedad se repite por no dejar margen a la equivocación?

Volvemos a tener una cita con nuestros Talleres PotenciArte para mejorar Talento, Concentración y Ansiedad y, de nuevo, nos acompañará Luis Ruíz Padrón, arquitecto y urban sketcher, para hacer uso del dibujo en exteriores como herramienta para entrenar nuestro foco de atención en aquello que no es ansiedad, sino posibilidades de creación. Seguimos adelante…web CARTEL A3 Taller Potenciarte Ansiedad Abril 2016.png

Cuando los complejos se hacen complejos

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¿En qué momento comienza a formarse la espiral de lo que conocemos como “complejos”? Casi todo el mundo, en algún periodo de su vida, ha podido llegar a sentirse acomplejado por aspectos físicos o de su personalidad y el inicio suele ser tan sutil (y dañino) como una simple comparación. Y es con esas comparaciones como se comienza a alimentar esa percepción negativa de uno mismo, al situar en los otros la atención sobre aquellos aspectos positivos que no encontramos en nosotros, acompañados de una considerable dosis de autocrítica negativa. Además, esa atención es completamente selectiva, focalizándose en esos matices cercanos a la perfección en los demás y dejando de lado el análisis de otros aspectos más humanos que esa misma persona puede tener. Al mismo tiempo, esa atención se vuelve también selectiva con uno mismo y se concentra en aquello que no nos gusta, sin atender a lo que hay de positivo en nuestro físico o personalidad ni en cómo se puede cambiar lo que no nos agrada: sólo crítica y en sobredosis.

De este modo, ya tenemos configurado un complejo. Pero ¿cómo podemos hacer para desmontarlo? Como en otras tantas cosas, en el veneno podemos encontrar la medicina:

–          para empezar, dejando de establecer puentes de comparación entre los demás y nosotros: cada persona tiene un valor por sí misma y se trata de valorar a los otros, así como aprender de ellos, sin establecer esa comparación con nosotros mismos;

–          valorando aquello positivo que tenemos, de modo que vaya ganando más terreno y nos haga potenciar esos aspectos;

–       utilizando crítica constructiva también con nosotros mismos, con el fin de cambiar aquello que podemos mejorar, siempre dándonos las pautas a seguir para facilitar los cambios y reforzando lo que vayamos consiguiendo.

Es importante educar (y educarnos a lo largo de nuestra vida) desde el refuerzo de lo que cada persona tiene de positivo, respetando las diferencias y afianzando la seguridad en un@ mism@.

El vuelo V de Otar…aún no es el fin

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Tras la enésima mañana gris, Otar se levantó y miró por la ventana:  la vista que, aún desde las alturas era limitada, había desaparecido. Entonces, este ganso herido tomó la decisión de saltar al vacío…y de pronto aterrizó en algo muy suave y grato. Miro a su alrededor, se alisó las plumas con satisfacción y pensó: ”Aquí me quedaré un rato…”

Precioso relato de Kaatje Vermeire, publicado con exquisitez por Barbara Fiora, que nos habla de los cambios inesperados, la caída, la reinvención, la desesperación  y la confianza al encontrar/apreciar un lugar en el que permanecer…aunque sea un rato…