Pasión por emprender, sí…pero……

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A la hora de iniciar un proyecto empresarial, una de las claves va a estar en la pasión que pongas en lo que haces…pero ¡cuidado!: evita enamorarte demasiado porque es importante que tus enfoques y puesta en marcha de los mismos puedan ser adaptados, modificados, mejorados y, a veces, reciclados completamente…Por tanto, casi mejor, pensar ese proceso como una cadena de amantes que te van a aportar (y a los que vas a aportar) lo mejor en cada etapa de tu vida profesional, pero sin apegarte demasiado a ninguno de ellos, de modo que te impida el cambio. Pasión, sí…pero ¡sin enamorarte ciegamente de tus ideas!

Emprendimiento…primero contigo mism@

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Cuando nos acercamos a cualquier texto que nos hable sobre el emprendimiento o preguntamos a cualquier persona que haya emprendido una empresa con éxito, nos encontramos con elementos comunes: nos hablan de la convicción sobre lo que queremos hacer (también de la visualización en presente para que nuestro cerebro se ponga en marcha para conseguir ese mensaje que le estamos dando), la pasión en las propuestas que se están iniciando (o re-construyendo…no olvidemos que cualquier acción de emprendimiento supone un proceso de continua re-visión) y la determinación para llevarlo a cabo, de modo que se puedan superar los obstáculos que se puedan presentar. Sin embargo, antes de empezar a centrarnos en estos elementos que son claves, es necesario sentirse bien, ya que el proceso de emprendimiento (y mantenimiento en avance) de una empresa supone enfrentarse a numerosas incertidumbres y momentos en los que se han de remodelar los planteamientos iniciales para adaptarlos a las necesidades reales (por supuesto, sin dejar de lado la apuesta innovadora detectando matices nuevos de posibilidades de mercado que va a ser el factor diferencial). Un sentirse bien que ha de estar apoyado en la confianza en uno mismo, siendo capaz de atender los puntos más débiles para potenciarlos a lo largo de ese camino que se inicia.  Reforzar, reforzar, reforzar los aspectos más positivos que nos pueden llevar a destacar en aquello que queremos iniciar, sin olvidarnos de aprender a re-enfocar aquellos otros rasgos de nosotros mismos que nos pueden boicotear cualquier acción. Porque podemos echar balones fuera y pensar que nuestra empresa no funciona por factores externos, pero, si te fijas, nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos…¿Te apuntas a reconciliarte con lo mejor de ti, a recolocar lo negativo y a construir tu proyecto?…¡Puedes!