En la cultura de la colaboración, un año después…

Pues llegó ya el primer año de vida de este rincón de reflexiones…ya entonces, estrenaba este espacio virtual hablando de la colaboración frente a la competición y un año después me sorprendo pensando sobre el mismo tema, esta vez en forma de imágenes…

Y algunos talentos se quedaron…

Pertenezco a una generación que salía al extranjero a aprender idiomas, a conocer culturas diferentes, a mejorar su curriculum haciendo cursos aquí y allá…una generación que, desde la mirada actual, casi parecería perteneciente a la ficción.  Frente a esa realidad pasada, tengo la sensación de que se anima más y más a que nuestros talentos salgan fuera…simplemente, porque, como en otros tiempos no muy lejanos, han de buscar una oportunidad.  Hace unos años, la cinta protagonizada por Alfredo Landa, ¡Por fin solos!, despertaba esa risa cómplice al encontrar esos hijos apegados a la vida cómoda en casa de sus padres…Y la comedia se convirtió en drama, tiempo después, para muchas familias que no han encontrado otros modos de vivir. Para un gran número de personas, buscar trabajo en el extranjero no es una elección, sino la única opción viable y es un tema sobre el que muchos han alertado. Sin embargo, la gran fuga no se detiene ahí: al fin y al cabo, todos/as aquellos/as que exploran, desde una cierta obligación vital, “nuevos mundos”, están acumulando una gran experiencia…la gran pérdida se produce cuando nos encontramos (y es bien fácil) personas con una excelente preparación que están desempeñando puestos de “supervivencia”. Resultado: falta de motivación, anulación de la autoestima y olvido de objetivos personales. En ese árido paisanaje, también encontramos quien ha sabido dar un giro a su vida y aprovechar la situación actual para dar forma a lo que en otros momentos habría sido “descabellado”.  Chapeau  por quienes se atrevieron (y pudieron) a darse la oportunidad de inventarse una vida diferente! Chapeau por quienes se siguen reinventandoImagen