¿Volvemos a cruzar al otro lado del espejo?

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Cuántas veces hemos escuchado aquello de la realidad supera la ficción…Como si nos convirtiéramos en personajes de Lewis Carroll y cruzáramos a través del espejo, llueven las situaciones cargadas de absurdo…un absurdo que lejos de tener el pulso intelectual de movimientos artísticos y literarios de otros tiempos, se convierte en un pesado culebrón al más puro estilo de las series de sobremesa. Sin embargo, los protagonistas reales no son los que aparecen en pantalla, sino los personajes anónimos a los que les llegan cada uno de esos guiones que se preparan en otros platós. Frente a este estado de cosas, cada vez son más los que eligen dejar de estar informados, algo igualmente peligroso por dejar de tener una visión crítica del presente (aunque a veces necesario para algunos con el fin de empezar a pensar en otras vías posibles, sin permitir que esa realidad aborte cualquier posibilidad de cambio). Y ¿qué hacemos entonces como personajes sin un papel relevante en este serial que nos toca vivir? De entrada, vamos a dar la vuelta al script porque cada uno somos protagonistas de nuestra propia vida y,  por tanto, podemos construir nuestro día a día priorizando lo que realmente queremos conseguir. Si,  de entrada, ponemos nuestra atención sólo en los obstáculos, impediremos cualquier acción: analizar los impedimentos es importante, pero pensándolos en clave de superarlos. Perfila tu objetivo y focalízate en poner los medios necesarios para lograrlo, estudiando cuáles son los pasos a seguir…siempre gradualmente para asegurarte que la base es sólida. Y, sobre todo, confía en ti y potencia tus capacidades. Si cada uno y cada una hacemos pequeños gestos para impulsar el momento actual y generar bienestar, los directores, realizadores, guionista, etc. necesitarán adaptarse a las nuevas tendencias.

Y al cruzar,  de nuevo, al otro lado del espejo, quizás podemos hacer de la creatividad nuestra mejor aliada.

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Lista de “buenas intenciones” para el nuevo año.

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De nuevo, el inicio del nuevo año nos sorprende haciendo listas interminables de “buenos propósitos” para los próximos doce meses. Pero ¿cómo podemos conseguir que esas “intenciones” pasen del papel a nuestra realidad? Lo primero de todo, es importante establecer niveles y prioridades en nuestros objetivos,  de modo que vayamos consiguiendo escalonadamente aquello que nos estamos proponiendo. Si la meta es demasiado inasequible sólo nos llevará a abandonar pasados unos intentos.  Por tanto, establece prioridades en aquello que quieras lograr y gradúa los pasos que te van a llevar a conseguirlo. Una vez que vamos alcanzando nuestros destinos, la clave va a estar en mantener los resultados para así continuar avanzando. Para ello,  refuerza y reconócete siempre los nuevos hábitos o propósitos que vayas logrando y plantéate las siguientes etapas a seguir. Si estamos pendientes de lo que nos queda por lograr, nos encontraremos cada vez con mayor ansiedad y sensación de incapacidad para conseguir nuestras metas,  ya que,  con esa visión, parece que nunca es suficiente. Valórate los pequeños logros porque su suma te llevará a conseguir cambiar aquello que quieras modificar en tu vida. Y recuerda incluir en tu lista momentos para relajarte y hacer actividades que te gusten: de ese modo,  harás el camino más agradable y te resultará más fácil seguir adelante. ¡A por el propósito para hoy!