Pensar como punto de partida…

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En un momento de exhibicionismo comunicativo, donde la información, los intereses personales, el mundo percibido, los pensamientos más íntimos,…se transmiten en el momento cero de su gestación, sin la consecuente y, a veces, tristemente obsoleta capacidad de reflexión, nos llegó la noticia del adiós discreto de José Luis Sampedro. Lejos de las despedidas multitudinarias, su último deseo fue cerrar esta aventura en coherencia con su vida: haciendo sólo el ruido necesario que nos hacía y nos hace pensar. Porque fue el pensamiento libre su gran defensa como motor de cambio y progreso humanizado (en su más profundo significado). Las palabras de su compañera de viaje, Olga Lucas, destacaban de él, desde la serenidad que acogía el cariño por los años compartidos,  su autenticidad. Y nos lanzaba una propuesta: pasar de la admiración a la acción. Porque el mejor tributo a ese hombre íntegro, probablemente,  sea pensar, reflexionar, actuar, aprender a levantarnos y seguir adelante. Desde aquí recogemos el testigo para continuar…