Escuchar para combatir la violencia

PALESTINA ISRAELEn estos días en los que la violencia justifica más y más violencia en el territorio de Gaza (desajustada para según qué lado de la franja se ocupe, si es que se puede hablar de ajuste cuando nos referimos a número de víctimas), cobran mayor sentido proyectos de diálogo y encuentro intercultural como el que hace años decidieron soñar y hacer realidad el músico argentino-israelí Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said: West-Eastern Divan.

No nos engañemos: detrás de la barbarie no hay ideas políticas, ni fundamentos religiosos…tan sólo se ocultan intereses económicos –desde el inicio de los tiempos- combinados con un buen número de psicópatas utilizados como brazos ejecutores…y se sigue repitiendo la misma historia en tantos lugares que parece que estuviéramos inmersos en la ficción.

Frente a esta situación desordenada de dolor extremo cabe continuar en el proceso de caída libre o bien apostar por cambiar posturas y asentar lo que se hace básico en cualquier relación humana: el respeto.

Y es que para llegar a la conciliación es necesario aprender a escuchar.

Creer para crear y crear para crecer.

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“Soy lo suficientemente realista para saber que llevará mucho tiempo y que habrá que superar muchos obstáculos, tendrá que hacerse paso a paso. Pero éste es el momento de hacerlo, estoy cien por cien confiado”. Con estas palabras, el periodista y exciclista holandés Thijs Zonneveld concluía una de las numerosas entrevistas de las que ha sido objeto desde que, hace algo más de un año, soñara despierto en una columna informativa holandesa con la posibilidad de hacer una montaña en las llanas tierras neerlandesas.  A partir de ese mes de agosto de 2011,  la respuesta fue mucho más allá de lo que él esperaba y, un año después, ese sueño se ha convertido en una enseña común de ingenieros, empresas y universidades holandesas. Por supuesto, es evidente que la repercusión de esta idea peculiar está marcada por la (pre-)visión de cuantiosos ingresos, sin embargo, quisiera destacar la importancia de desentaponar nuestra creatividad dejando a un lado, de entrada, cualquier juicio crítico que pudiera bloquear nuevas vías de exploración  (esa visión crítica tendrá su momento en su correspondiente etapa de estudio de viabilidad,  pero si dejamos que tome la palabra al inicio del proceso creativo,  sólo conseguiremos boicotear cualquier alternativa que se nos ocurra) y darnos la posibilidad de creer en nuestros proyectos. Volviendo a ese primer nivel de la generación de ideas,  hagamos uso de aquella vieja técnica del brainstorming o lluvia de ideas,  donde todo vale,  aunque algunas ocurrencias nos puedan parecer descabelladas.  A partir de ahí, sigamos paso a paso, como plantea Zonneveld, y empecemos a seleccionar aquellas opciones que se puedan desarrollar, analizando de dónde partimos y cuáles son los recursos que conviene activar para lograr el objetivo final. Si nos detenemos ante los impedimentos, la percepción de incapacidad dará al traste con cualquier avance,  por tanto, pensemos siempre cómo solucionar los inconvenientes para hacer más sólida nuestra propuesta. Se hace fundamental una planificación ajustada para dirigir y ordenar nuestros esfuerzos,  además de ser importante valorar lo que vamos consiguiendo para animarnos en el camino. De este modo,  haremos realidad nuestros proyectos,  optimizando nuestro potencial y ganando confianza en nuestras capacidades.  Y es que podemos hacer lo imposible,  posible…