Sobre quejas, recriminaciones y otros asuntos…

Non, je ne regrette rien…(No, no me arrepiento de nada)…el tema de Edith Piaf se convierte en mucho más que una simple canción a escuchar como fondo musical…Ni de lo malo ni de lo bueno, nos viene a decir…Y es que, en muchas ocasiones, nos quedamos atrapados en el arrepentimiento o, aún peor, en la queja, convirtiéndonos en espectadores pasivos de lo mal que ha ido mi vida por haber tomado tal o cual decisión… Sin darnos cuenta, este planteamiento se convierte en una espiral, en una tela de araña que tejemos y tejemos sin tomar conciencia de nos estamos impidiendo despegar de aquello que tanto dolor nos ha causado ya (además del consecuente desgaste por la repetición mental del error y la inseguridad que nos genera).

Mi buen amigo Fernando me hablaba de la anécdota de la piedrita en el zapato: ¿cuántas veces cuentas que tienes una piedra que te está destrozando al andar hasta que decides parar, buscar un buen punto de apoyo y sacarla del zapato? Pues eso: toma nota de lo que hay ido mal, pero deja de recriminarte y permítete dejar de repetir la misma secuencia y seguir avanzando…¡queda mucho por explorar!

¡Y recuerda que si esto es lo que hay, puedes tomarlo como punto de partida para seguir adelante!

(Si hay arrepentimientos, me quedo con los interpretados por Jordi Savall…¡disfrútalos!)…TOMAR RIENDASA

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