Halago a todas esas personas creídas…

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Nunca antes me había parado a pensar en esa frase tan corriente entre adolescentes (y no tan adolescentes) que contaba: “esa persona es una creída” y, de ese modo, se descalificaba aquello por lo cual ese alguien se sentía a gusto con algún aspecto de su físico o de su forma de ser…Años después de ese mensaje, tan familiar que no llegaba a reflexionar sobre su significado, lo vuelvo a escuchar y, sin embargo, lejos de provocarme ese rechazo de antaño, me veo defendiendo y animando a esa persona creída. Porque ser creíd@ no implica ponerse por encima de los demás, ni sentirse superior, ni rechazar la autocrítica,…ser creíd@ significa creer en uno mismo o, lo que es lo mismo, tener una buena autoestima.

Estamos demasiado acostumbrados a pedir disculpas con un “está mal que yo lo diga” antes de contar a los demás algo positivo de nosotros  y ¿por qué está mal? Lo que está mal es sentirse a disgusto con uno mismo, dejar de valorar todo lo que se puede aportar, sentirse inferior, anularse,…todo eso es lo que está realmente mal y no es habitual que alguien llegue pidiendo disculpas antes de darse todo ese baño de mensajes nocivos…No, no está mal que yo lo diga, está muy bien que sea uno mismo quien lo diga y que, además, lo cuente con convicción, es decir, creyendo en sí mismo…Así que espero que cada día haya más personas creídas de sí mismas y que se lo digan para reforzar todo eso positivo que pueden ofrecer a los demás.

Mientras tanto, vamos poniendo granitos de arena para mejorar la autopercepción con nuestros talleres Dosis de Autoestima donde encontrarás claves para sentirte bien contigo y potenciar lo mejor de ti..¿Te apuntas a ser una estupenda persona creída?

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¿Y si le pierdes el respeto a la ansiedad?

ANSIEDAD

Para much@s, la ansiedad se convierte en una fiel compañera desde el inicio del día…abrir los ojos y chequear los síntomas de nerviosismo que amanecen cada día se convierte en un ejercicio que, muchas veces, llega a ser tan rutinario que apenas se le presta atención consciente. La ansiedad se pega de ese modo a la piel y a los pensamientos a través de interminables “¿y si…?”, unidos a recurrentes recuerdos de todas esas veces en las que apareció, sin ser llamado, el temido ataque de pánico. Y frente a esa retahíla de tensiones, taquicardias, sudoraciones, temblores, sequedades de boca, sensaciones de mareo, pesadillas,…la persona se va haciendo cada vez más prisionera del miedo, asistiendo a una reducción paulatina o, a veces, drástica, de actividades y momentos de expansión.

Aprender a perder el respeto a esa ansiedad, tan irrespetuosa ella, se convierte en el primer paso necesario para desmontar el fantasma. A partir de ahí, controlar los pensamientos de anticipación, dejar de comprobar los síntomas y tomar conciencia de que se pueden nivelar a partir de la práctica de la relajación, el ejercicio físico y la respiración, centrar la atención en el momento presente, reforzar la valoración personal, cuidar la alimentación, eliminar sustancias excitantes de la dieta, mantener tiempos de descanso,….son algunos de los pasos que nos conducen a desmitificar ese mal de la modernidad…porque, por supuesto, ¡puedes controlar la ansiedad!

Y si, además, te quieres divertir y aprender algo nuevo, te proponemos nuestros talleres PotenciArte para Controlar la Ansiedad a través del Dibujo Urban Sketch, en los que combinaremos pautas psicológicas para que sepas como afrontar las situaciones que te provocan ansiedad y manejes esa tensión interna, junto a un taller de dibujo en exteriores de la mano de Luis Ruíz Padrón, arquitecto y urban sketcher: para entrenarte en la mirada hacia el exterior y no en la revisión de síntomas…¿te apuntas a cambiar ansiedad por creatividad?

Extiende tus brazos y sueña

Magnífica campaña de la compañía aérea que nos invita a recuperar ese sutil espacio de libertad que a menudo se acompañaba de una profunda inspiración, llenando bien los pulmones de aire, y una vivencia plena del “aquí y ahora” mientras se daba una carrera, sin prisas por llegar a ningún sitio…Un guiño a ese tiempo que solemos guardar en la memoria cuando aún no sabíamos nada de teorías psicológicas, pensamientos positivos o relajación…un tiempo en el que nos limitábamos a vivir el presente…Acepto la invitación, extiendo los brazos y vuelven los sueños…muchos de ellos hoy hechos realidad…

Emprendimiento…primero contigo mism@

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Cuando nos acercamos a cualquier texto que nos hable sobre el emprendimiento o preguntamos a cualquier persona que haya emprendido una empresa con éxito, nos encontramos con elementos comunes: nos hablan de la convicción sobre lo que queremos hacer (también de la visualización en presente para que nuestro cerebro se ponga en marcha para conseguir ese mensaje que le estamos dando), la pasión en las propuestas que se están iniciando (o re-construyendo…no olvidemos que cualquier acción de emprendimiento supone un proceso de continua re-visión) y la determinación para llevarlo a cabo, de modo que se puedan superar los obstáculos que se puedan presentar. Sin embargo, antes de empezar a centrarnos en estos elementos que son claves, es necesario sentirse bien, ya que el proceso de emprendimiento (y mantenimiento en avance) de una empresa supone enfrentarse a numerosas incertidumbres y momentos en los que se han de remodelar los planteamientos iniciales para adaptarlos a las necesidades reales (por supuesto, sin dejar de lado la apuesta innovadora detectando matices nuevos de posibilidades de mercado que va a ser el factor diferencial). Un sentirse bien que ha de estar apoyado en la confianza en uno mismo, siendo capaz de atender los puntos más débiles para potenciarlos a lo largo de ese camino que se inicia.  Reforzar, reforzar, reforzar los aspectos más positivos que nos pueden llevar a destacar en aquello que queremos iniciar, sin olvidarnos de aprender a re-enfocar aquellos otros rasgos de nosotros mismos que nos pueden boicotear cualquier acción. Porque podemos echar balones fuera y pensar que nuestra empresa no funciona por factores externos, pero, si te fijas, nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos…¿Te apuntas a reconciliarte con lo mejor de ti, a recolocar lo negativo y a construir tu proyecto?…¡Puedes!