El vuelo V de Otar…aún no es el fin

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Tras la enésima mañana gris, Otar se levantó y miró por la ventana:  la vista que, aún desde las alturas era limitada, había desaparecido. Entonces, este ganso herido tomó la decisión de saltar al vacío…y de pronto aterrizó en algo muy suave y grato. Miro a su alrededor, se alisó las plumas con satisfacción y pensó: ”Aquí me quedaré un rato…”

Precioso relato de Kaatje Vermeire, publicado con exquisitez por Barbara Fiora, que nos habla de los cambios inesperados, la caída, la reinvención, la desesperación  y la confianza al encontrar/apreciar un lugar en el que permanecer…aunque sea un rato…